Los productos de papel y cartón se utilizan en casi todas las industrias con diferentes pesos y texturas de papel, etiquetas de productos y embalajes, entre otros.
El aire comprimido, utilizado a lo largo de todo el proceso de producción, desempeña un papel vital en la fabricación de estos productos. Esto incluye la preparación de las materias primas, la separación de la fibra, que incluye la preparación de la pulpa, el proceso de blanqueo y el procedimiento real de fabricación de papel, incluida la fabricación de la hoja y el tratamiento de superficie del producto final.
Este proceso de fabricación es continuo y consume mucha energía, con instalaciones que funcionan las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Como resultado, es importante reducir los costes energéticos y crear prácticas de producción más eficientes siempre que sea posible. La alta eficiencia energética y la fiabilidad se traducen en un bajo coste de propiedad. Las averías de los equipos provocan interrupciones en las instalaciones de celulosa y papel, lo que se traduce en pérdida de tiempo y producción. Como resultado, los equipos que utilizan deben ser fiables y fáciles de mantener.
A menudo, estas instalaciones requieren varios compresores de aire, ya que se necesitan grandes cantidades de aire comprimido a diario, que a su vez deben tratarse.
Para las instalaciones de fabricación de papel y cartón con temperaturas ambiente muy bajas o muy altas, o donde el aire comprimido se encuentra con acero al carbono, los secadores de aire desecantes son vitales para garantizar que la condensación resultante no llegue al proceso de producción, lo que sería perjudicial para el producto final.